Una selección de momentos del 19J.

Luego dirán que somos 5 o 6 ...

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Democracia en acción.

Ayer las ciudadanas y ciudadanos españoles dimos nuevamente un ejemplo de lo que es la verdadera democracia. Enhorabuena a tod@s.

Yo #soy15m

Yo #soy15m

Como parte del #15m me declaro una persona pacífica y condeno radicalmente todo tipo de violencia: la de los violentos infiltrados en nuestras manifestaciones, y la del Estado, que ha causado más dolor y heridos. Además, condeno la manipulación mediática que enfatiza la información sesgada, parcial o errónea con el propósito de demonizar a los ciudadanos.
Si me manifiesto en la calle es porque:
  1. Mi participación como ciudadano se ha reducido a votar a listas cerradas cada cuatro años para ver cómo los representantes de los ciudadanos no respetan lo prometido en su programa.
  2. Se hacen leyes a favor de grupos de interés en vez de hacerlas a favor del conjunto de la sociedad.
  3. Se invierten recursos públicos para ayudar a minorías poderosas, y no a quienes están pasando situaciones desesperadas ocasionadas por la especulación financiera.
  4. Los grandes partidos están más preocupados por mantener su poder que por ofrecer soluciones para superar esta crisis histórica.
  5. Está a punto de firmarse un “Pacto del Euro” que consiste fundamentalmente en medidas para reducir la inversión pública en servicios esenciales.
  6. Desde diferentes órganos del estado se ha insultado a los ciudadanos, e incluso se ha justificado el recurso a la violencia contra manifestantes pacíficos.
Como parte del #15m, acepto y respeto la diversidad ideológica del movimiento. Cuando participo en una manifestación no reclamo un régimen o una ideología en concreto, ni un modelo social no democrático, ni la eliminación de los partidos o los parlamentos. Lo que reclamo es una democracia mejor y más humana que, entre otras medidas, necesita urgentemente:
  1. Cambios en la Ley Electoral para permitir una mejor y más directa representación de los ciudadanos en los parlamentos y una mayor participación ciudadana en las decisiones importantes.
  2. Aprobación de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para obligar a la publicación en formatos adecuados y reutilizables de todos los gastos, decisiones y reuniones con grupos de presión por parte de funcionarios y cargos públicos.
  3. Tolerancia cero a la corrupción de candidatos y cargos públicos, y controles ciudadanos para la exigencia de responsabilidad política.
  4. Separación clara, real y efectiva de los poderes del estado.
  5. Control fiscal efectivo de grandes fortunas y operaciones financieras; eliminación de privilegios fiscales a cargos electos.
  6. Políticas encaminadas a solucionar de forma efectiva los problemas hipotecarios y de vivienda.
  7. Servicios públicos de calidad, fundamentalmente salud, justicia y educación.
  8. Eliminación de las leyes que permiten el control administrativo de Internet. La red ha demostrado ser esencial para la libertad de expresión y para responder al peligro de manipulación mediática.
Por todas estas razones volveré a salir pacíficamente a la calle el 19 de junio, #19j.
Si estás de acuerdo, aprópiate del texto y divúlgalo (enlace al documento original)

Los medios de comunicación: ¿A quién pertenecen?

Los medios no son hoy en día empresas independientes, sino ramificaciones de grandes compañías que entran en contacto con múltiples y variados sectores. En el Estado español, un breve repaso por los principales periódicos permite detectar las servidumbres a las que se encuentran sometidos en virtud de los grupos que los respaldan.

En el caso de El País, es probable que el lector ya sepa que su dueño es el grupo Prisa, pero detrás se encuentra, desde finales de 2010, el fondo especulativo de inversiones Liberty Acquisition Holdings, que posee más del 50% de la empresa española. Pero no es la única vinculación con socios extranjeros. Hace unos meses, Prisa fusionó su televisión Cuatro con Telecinco, lo que le llevó a entrar en contacto directo con Mediaset. Esta compañía está además presente en Digital Plus, donde comparte accionariado con la propia Prisa y Telefónica. Es importante destacar además que Mediaset forma parte de Fininvest, el holding en manos del primer ministro italiano Silvio Berlusconi, que posee, entre otros, negocios de publicidad y aseguradoras.

Resulta así llamativo comprobar cómo se dan la mano dos posicionamientos ideológicos aparentemente distanciados, ya que Silvio Berlusconi es la cabeza visible del partido conservador Pueblo de la Libertad (PDL). Por su parte, el grupo Prisa ha sido reconocido durante años como el brazo mediático del PSOE, especialmente en las legislaturas de Felipe González. Las consecuencias de la fusión de estas dos televisiones no han tardado en llegar. En diciembre de 2010, CNN+ (Prisa) cerraba sus emisiones para ser sustituido por el Canal Gran Hermano, que emitía durante todo el día este concurso de Telecinco. Pero las conexiones con intereses alejados de la comunicación no acaban aquí, ya que Prisa es accionista también de Le Monde, publicación que cuenta con el apoyo del grupo armamentístico francés Lagardère.

El poder mediático de Italia

Esta relación del capital extraño a la información con grupos mediáticos también aparece en el caso de El Mundo. El periódico pertenece a Unidad Editorial, creada en 2007 a partir de la fusión de Recoletos y Unedisa, auspiciada por la compañía Rizzoli Corriere della Sera Media Group (RCS), que se convierte en la dueña absoluta de la nueva sociedad. De esta manera, El Mundo, Marca y Expansión están participados mayoritariamente por este grupo italiano.

Cuando analizamos quién está detrás de RCS descubrimos que Mediobanca, Fiat y Pirelli, entre otros, son sus principales accionistas. La adscripción ideológica de Unidad Editorial se sitúa en una derecha liberal, que encontró sus ramificaciones audiovisuales con Veo TV, en la que empezó compartiendo accionariado con Iberdrola para hacerse con el control absoluto en 2008.

En el caso de ABC, la cabecera está en manos de Vocento, compañía surgida de la unión entre la antigua Prensa Española y Correo. Los vínculos con otros grupos llevan a que la dueña de ABC sea también la propietaria de Intereconomía TV, donde participan Disney e Intereconomía. Este último grupo posee otras publicaciones como La Gaceta, y su presidente es el político conservador Julio Ariza Irigoyen, con conexiones bien asentadas en la iglesia católica. En el caso de Disney, hay que recordar que nos encontramos ante uno de los grandes conglomerados de la comunicación cuyos tentáculos empresariales le llevan hasta la española Inditex o Halliburton, perteneciente al sector petrolífero.

Por su parte, La Razón es el periódico de Planeta, que se configura como un potente grupo de comunicación con intereses transnacionales. Por ejemplo, la empresa de José Manuel de Lara posee una importante influencia en Colombia, a través de Casa Editorial El Tiempo. Recientemente, Alejandro Pulido se cuestionaba en rebelion.org el porqué del cierre de la revista Cambio en aquel país, motivada por razones de tipo político y conexiones con el gobierno colombiano. La publicación parecía especialmente molesta para el ejecutivo, y el grupo Planeta se encontraba en esos momentos pendiente de la concesión estatal de un canal de televisión en el país. A pesar de la línea conservadora de La Razón, Planeta no tuvo problemas hace unos años en compartir accionariado con Godó en el periódico nacionalista Avui, junto a la Generalitat de Cataluña. Recordemos que en carta pública, Luis María Anson esgrimió esta contradicción editorial para abandonar la compañía y sus colaboraciones en la cabecera.

‘Público’, otro más en la lista

Cuando en 2007 aparece Público, los lectores de izquierda pensaron por fin que había llegado un medio independiente. El diario es editado por Mediapubli que recientemente compró también La Voz de Asturias, y pronto se sitúa en la órbita del actual Gobierno socialista. Las entrañas de este grupo revelan un nuevo entramado en el que se encuentran empresas del sector inmobiliario como Mentaema o Multiax. Asimismo, sus principales propietarios, a la cabeza de los que se sitúa Jaume Roures, aparecen también vinculados a la cadena de televisión La Sexta. En esta cadena, comparten accionariado con Televisa –en poder de la familia mexicana Azcárraga– a través de Mediapro. Detrás de este consorcio vuelve a aparecer el nombre de Roures, además de los de Miguel Barroso y José Miguel Contreras, todos ellos cercanos a Zapatero, que parece encontrarse más cómodo que con Prisa. Recordemos que la “guerra del fútbol” entre Mediapro y Sogecable hizo variar tímidamente la línea de El País.

De esta forma, podemos apuntar cómo los principales diarios en España están condicionados en exceso por múltiples intereses económicos y políticos que se dejan finalmente sentir en el periodismo. La omisión de determinadas realidades (como la revolución cívica en Islandia), la simplificación de los contenidos (sustituidos por elementos emotivos y espectaculares) o la configuración de una determinada agendasetting (donde están presentes la polémica y los sucesos) no son hechos inocentes. Los medios forman parte del sistema y su función pública se diluye ante accionistas, anunciantes e intereses político-empresariales.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Que-nos-cuenta-la-prensa-y-a-quien.html

Los medios de comunicación y el movimiento 15M. Reflexiones de un oyente de RNE.

15 de junio.Barcelona, los manifestantes se indignan con los violentos.

Los medios tradicionales parecen esforzarse en empañar el movimiento del 15M amplificando cualquier noticia que pueda perjudicarlo e ignorando las que puedan favorecerlo. Aquí tenéis otro punto de vista de lo que sucedió ayer en Barcelona. ¿Porqué no nos lo cuentan?